A la Portada de IDEA
   39°Coloquio > Conclusiones


La Argentina está emergiendo de su peor crisis. Los empresarios que trabajamos en el país y queremos que nuestros hijos y nietos progresen aquí como nosotros, estamos obligados a participar de esta etapa de reconstrucción. Queremos que de esta tarea surja una Argentina integrada, lo cual supone como condición dialogar no solo con nosotros, sino también con los otros. En este Coloquio tratamos de abrir un diálogo constructivo entre funcionarios, empresarios, jóvenes políticos, economistas e intelectuales, que no necesariamente piensan igual.

IDEA es una institución que permanentemente aspira a convocar a esta diversidad de actores y generar ámbitos de discusión donde prevalezca el respeto mutuo. Tiene una gran vitalidad dada por sus 43 años de trayectoria y por su vocación, expresada a lo largo de sus 39 Coloquios anuales. IDEA es una entidad que no defiende intereses sectoriales ni políticos y conviven en ella opiniones diversas que tienen en común la misma pasión de darle al país, entre todos, un futuro mejor.

Un consenso indudable que ha surgido de este Coloquio es que debemos renovar las instituciones del país, establecer nuevas reglas de juego y comprometernos a respetarlas durante mucho tiempo. También es una oportunidad para no repetir errores, ni los de la década del ’90, como tampoco los de los ’80 o de los ’70. Debemos usar los fracasos sólo para aprender de ellos. La autocrítica es un elemento indispensable en esta etapa, y debemos mantener la esperanza de construir una sociedad mejor.

Esta esperanza ha surgido en la mayoría de los debates, junto con algunos denominadores comunes que es necesario remarcar como bases de integración del país:

  • A nivel político–institucional, se ha coincidido en que cualquiera de las reformas requiere consenso. Un consenso esencial es que la Argentina no puede depender de figuras providenciales, sino de instituciones, estructuras y procesos confiables. La reforma debe surgir desde adentro del sistema y debe tender fundamentalmente a mejorar el sistema de representación y de justicia. De lo contrario no podrá acortarse la brecha que separa a la sociedad civil del Estado. No puede haber buenas políticas, ni buena economía, si no existen previamente buenas instituciones.

    No hay democracia sustentable que no surja de la articulación entre los intereses de la política y los de la economía. No puede haber una Argentina integrada si conviven en ella la extrema pobreza con la extrema riqueza. Pero no hay reformas que no encierren conflictos de intereses. Para armonizarlos hace falta una clara voluntad de escuchar, aportar, conceder y resignar.

  • Otra base para lograr una Argentina integrada es el sistema económico: aquí el nivel de consenso supera al del disenso. Más que discutir modelos, la Argentina necesita establecer reglas de juego para recrear un capitalismo competitivo sobre la base de políticas que atiendan los intereses del conjunto, pero que no inhiban el crecimiento sostenido. La necesidad de un Estado fuerte está prácticamente fuera de discusión. No para reemplazar al mercado, sino para fortalecerlo. En algunos casos, para impulsar el espíritu emprendedor.

También está fuera de discusión la consolidación de los equilibrios macroeconómicos fiscal, monetario y externo. Y que para recuperar la inversión indispensable es preciso afirmar la confianza en reglas de juego claras, que respeten el derecho de propiedad, la seguridad jurídica y la rentabilidad empresaria.

  • Otra coincidencia es que es preciso despojarse de falsos dilemas. La economía necesita al campo, a la industria, el sector financiero y también a los servicios. El desafío es articularlos para generar condiciones de crecimiento sustentable que permitan resolver el drama del desempleo y la pobreza. La Argentina no sólo tiene una deuda externa significativa que atender; más importante aún tiene una deuda social cuya resolución es la que realmente va a determinar nuestro futuro como Nación.
  • En relación con nuestras preocupaciones sociales, las discusiones giraron en torno a como enfrentar los desafíos en cuestiones de empleo, seguridad, nutrición y educación. Para mencionar un solo indicador, que fue eje de nuestro PreColoquio en Tucumán, conviene detenerse en el flagelo de la desnutrición que hoy afecta a uno de cada cuatro argentinos. Peor aún, un 73 % de los niños argentinos son pobres y más de 3 millones son indigentes. En los PreColoquios que se realizaron a lo largo de este año se coincidió en la necesidad de fortalecer el ingreso de los hogares indigentes, mejorar la cobertura, contar con una base de datos actualizada y confiable y poner énfasis en el cumplimiento de las contraprestaciones de salud y educación de los hijos.

En el tema de desempleo, ya en el PreColoquio de Bariloche quedó en claro que la sociedad Argentina demanda a las empresas la generación de puestos de trabajo, pero que sin un crecimiento económico vigoroso y sostenido se tardará muchos años en volver a tasas de desempleo de un dígito.

Crear empleo es una responsabilidad que las empresas deben asumir, sobre todo cuando esa misma sociedad expresó que valora el rol de las empresas como generadoras de riqueza y demanda que el Estado y el sector privado articulen estrategias para generar puestos de trabajo productivos y dignos. El criterio de éxito de los programas de desempleo debe ser su paulatina desaparición y no su permanencia. No se puede inventar el trabajo; hace falta crear condiciones para hacer negocios y promover la multiplicación de emprendedores que creen nuevas empresas y que a partir de ello se genere empleo genuino y sustentable.

La educación, merece atención y acción de todos, afirmando su condición de PRIORIDAD NACIONAL, por su centralidad en la formación de individuos competentes para desarrollar sus proyectos de vida e integrarse eficazmente en la sociedad; para afirmar valores éticos y verdadera solidaridad; para acceder a oportunidades laborales; y para reavivar la movilidad social que fuera orgullo de Argentina.

La recuperación de la escuela como institución educativa, transfiriendo a otros institutos la labor asistencial, concita nuestra acción como personas, ciudadanos y empresarios. Debemos recuperar la función educadora de la escuela y los maestros.

  • La Argentina también necesita volver a integrarse al mundo. Una política multipolar, que permita avanzar en tratados de libre comercio con bloques y países, surge como la estrategia indicada para no desperdiciar oportunidades. Pero sería una tarea incompleta si a ella no se suma una activa articulación entre el Estado y el sector privado. Tanto para promover el acceso a nuevos mercados como para una mejor defensa de la producción local, que muchas veces pierde competitividad frente a las preferencias que obtienen otros países competidores.
  • Argentina tiene capacidades naturales y humanas para producir alimentos para 300 millones de personas y hacer del sector agroindustrial un puente de integración con el mundo. Pero para recorrer con éxito ese camino de integración internacional, debe resolver algunas cuestiones que todavía tiene pendientes. La renegociación de la deuda externa es un escollo que el país debe superar con esfuerzo fiscal y voluntad de reinsertarse en el mundo. Sólo así se podrá reconstruir el crédito a mediano y largo plazo y no cargar sobre las empresas la desventaja competitiva que significa no contar con financiación frente a sus competidores de otros países.

El rol de los empresarios ha sido otro de los ejes de este Coloquio. Esta vez fuimos nosotros mismos los que buscamos asumir un papel activo promoviendo el debate, incorporando incluso muchos temas que no siempre figuran en la agenda de preocupaciones de los empresarios.

Llegó el momento de actuar y de asumir los compromisos que tenemos que tomar desde el sector privado. También estuvimos dispuestos a escuchar cuestionamientos en un plano de respeto. Conviene repetirlo: no podemos ni debemos eludir la autocrítica. Pero no podemos quedarnos detenidos en ella. El paso siguiente seguramente será trabajar para armonizar la voz de los empresarios; de todos aquellos que de distintas formas buscamos crear riqueza y mejorar el bienestar de los argentinos. Debemos evitar la fragmentación y generar un liderazgo que establezca los consensos básicos y lleve adelante una agenda común.

Al cierre de este encuentro, IDEA comienza a recorrer el camino hacia su Coloquio Anual Nro 40 en el que esperamos ver materializados algunas de las propuestas y compromisos que aquí se expusieron. Los empresarios tenemos la oportunidad y la responsabilidad de hacer una diferencia significativa a favor de la integración de nuestro país. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de contribuir a la creación de empleo y de mejorar la calidad de la educación y la formación de recursos humanos. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de actuar con ética en cada uno de nuestros esfuerzos. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de construir un país con futuro con todos y para todos.

No debiéramos desaprovechar las oportunidades ni faltar a nuestras responsabilidades.

Solo así podremos realmente hacer nuestra parte para sentar las bases de una Argentina Integrada, que sea, como dice nuestra Constitución que este año cumple su 150 aniversario, para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.

Muchas gracias.


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